Supersalud impone medida cautelar a la Clínica Juan N. Corpas por riesgos en la atención de pacientes

En el área farmacéutica, la Supersalud encontró
almacenamiento inadecuado de medicamentos
La Superintendencia Nacional de Salud impuso una medida cautelar a la Clínica Juan N. Corpas LTDA, en Bogotá, tras evidenciar fallas que comprometen la seguridad de los pacientes y la adecuada prestación de los servicios, relacionadas con deficiencias en la capacidad instalada, el manejo de medicamentos, la seguridad del paciente y la gestión del talento humano.

La decisión fue adoptada luego de una auditoría de inspección, vigilancia y control realizada entre el 20 y el 24 de abril de 2026, en la que se identificaron múltiples irregularidades que representan un riesgo para la vida e integridad física de los usuarios. Como parte de la medida, la Supersalud ordenó la cesación provisional de acciones que ponen en peligro a los pacientes y exigió la implementación inmediata de correctivos.

Durante la auditoría se detectaron inconsistencias entre la capacidad instalada real de la clínica y la información reportada en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS). Según los hallazgos, la institución mantiene habilitados servicios que actualmente no presta y presenta diferencias entre las camas, camillas y consultorios registrados oficialmente y los que se encuentran en operación, situación que afecta la confiabilidad de la información del sistema y genera barreras de acceso para los usuarios.

El equipo auditor también evidenció fallas en la comunicación con pacientes y familiares, registros incompletos en las historias clínicas y debilidades en la aplicación de prácticas de seguridad del paciente. En el área farmacéutica se encontraron deficiencias en el almacenamiento y conservación de medicamentos, ausencia de controles efectivos sobre fechas de vencimiento, falta de trazabilidad de dispositivos médicos e insumos, así como la preparación de medicamentos sin rotulación y en espacios no habilitados.

En materia de talento humano, la Supersalud identificó vacantes recurrentes en el personal de enfermería, la ausencia de un estudio formal sobre necesidades de personal y retrasos en el pago de salarios, aportes a seguridad social y honorarios a contratistas, situación que representa riesgos operativos y financieros para la continuidad y calidad del servicio.

Como parte de las órdenes impartidas, la Clínica Juan N. Corpas deberá actualizar de manera inmediata los servicios reportados en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud -REPS-, fortalecer las prácticas de seguridad del paciente, implementar controles estrictos para el manejo de medicamentos y ejecutar 84 procedimientos de cirugía ambulatoria represados en un plazo máximo de tres meses.

Asimismo, deberá resolver 694 consultas especializadas pendientes en un periodo no superior a 6 meses, presentar un plan de pagos de obligaciones laborales y contractuales, y remitir a la Supersalud un plan de trabajo detallado dentro de los diez días hábiles siguientes a la notificación de la resolución, realizada el pasado 5 de mayo.

Inversión histórica: $1,86 billones. Gobierno del Cambio impulsa 16 proyectos de educación superior pública en Bogotá y Soacha

​Multicampus Universitario Público de Suba: educación superior donde nunc​a la hubo.
Foto: Ministerio de Educación Nacional
Esta decisión se da con la aprobación del CONPES que declara de importancia estratégica del Plan Nacional de Espacios Educativos como Centros de la Vida Comunitaria, que garantiza recursos hasta 2036 para transformar la infraestructura educativa del país.

​Bogotá concentra 14 proyectos, con una inversión cercana a $1,7 billones, orientados a ampliar el acceso, mejorar la calidad y garantizar condiciones de permanencia para miles de jóvenes en la capital.

La inversión se materializa en 14 proyectos concretos, que cubren nuevas sedes universitarias, multicampus, facultades, dotaciones, bienestar universitario, investigación y recuperación de infraestructura estratégica:

—El Multicampus Universitario Público de Suba, con una inversión de $215.741 millones.

—El Multicampus Universitario Público de Kennedy – Etapa 1, con $334.569 millones.

—La nueva Facultad de Artes de la Universidad Distrital, con una inversión de $111.722 millones.

—La Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Distrital, con $223.445 millones, a la que se suman $16.758 millones adicionales para su dotación.

—La Etapa II del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, con $53.201 millones, para fortalecer investigación científica estratégica.

—El Centro de investigación, innovación y transferencia farmacéutica de la Universidad Nacional, con una inversión de $120.495 millones.

—El Nuevo Edificio de Aulas y el Edificio de Bienestar de la Universidad Pedagógica Nacional, en la sede de la Calle 72, con $93.220 millones.

—El reforzamiento estructural de la sede central de la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central, con $93.220 millones.

—La nueva sede de la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central, con $112.836 millones, que ampliará su capacidad formativa.

—La adquisición de un inmueble para la Universidad Pedagógica Nacional, con $27.046 millones.

—El fortalecimiento de la infraestructura de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca – sede Bogotá, con $112.836 millones.

—La infraestructura universitaria de la Universidad Pedagógica Nacional en el predio Valmaría, en la localidad de Suba, con $93.220 millones.

—Proyecto de infraestructura universitaria del Hospital San Juan de Dios, liderado por la Universidad Nacional, con $93.220 millones.

A estos proyectos se suman dos iniciativas en Soacha, que elevan la inversión total a $1,86 billones:

—La sede de la Universidad de Cundinamarca, con $69.302 millones.

—El proyecto de infraestructura de educación superior del Colegio Mayor de Cundinamarca – CAM, con $86.251 millones.

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Ser adulto mayor y peatón en Bogotá quintuplica el riesgo de morir en un accidente vial

Las principales víctimas de accidentes viales con peatones
en Bogotá son los adultos mayores.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro, magíster en Ingeniería de Transporte.
agenciadenoticias.unal.- En Bogotá viven cerca de 1.200.000 personas mayores, equivalentes al 15 % de la población capitalina. Para una parte importante de ellas, caminar no es una elección sino la principal forma de desplazarse para resolver necesidades cotidianas. Sin embargo, esa dependencia de la movilidad peatonal tiene un costo desproporcionado.

Según el Anuario de Siniestralidad Vial de Bogotá, en 2024, 565 personas murieron en siniestros viales en la ciudad, y 270 de ellas eran adultos mayores de 60 años, es decir, el 47,8 % del total de víctimas fatales. Esta cifra muestra que una minoría poblacional concentra casi la mitad de las muertes en el espacio público.

Motocicletas, invasión del espacio peatonal, cruces inseguros, semáforos con tiempos insuficientes para cruzar y el deterioro de las aceras configuran un entorno urbano que castiga precisamente a quienes más dependen de caminar. Lo que para un adulto joven puede ser un andén normal, para una persona mayor se convierte en una carrera contra el tiempo y los obstáculos.

Estos patrones fueron analizados por Angie Tatiana Ángel Chaparro, magíster en Ingeniería de Transporte de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en una investigación que combinó información de movilidad peatonal, siniestralidad vial y características del entorno urbano. El estudio permitió evidenciar que Bogotá no está diseñada para ser caminada en la vejez.

Donde caminar es más riesgoso

El análisis identificó dos circuitos peatonales dominantes en la ciudad. En el centro-norte, localidades como Chapinero, Teusaquillo, Usaquén y Barrios Unidos concentran trayectos asociados a salud preventiva, gestiones financieras y vida social. Allí, los recorridos suelen ser más cortos, entre 20 y 23 minutos, debido a la cercanía de servicios y equipamientos urbanos.

En contraste, en el sur de Bogotá, en localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Usme y San Cristóbal, los desplazamientos a pie responden a necesidades urgentes y labores de cuidado. Son trayectos más largos y frecuentes, y es en estas zonas donde se registra la mayor concentración de viajes peatonales de adultos mayores, especialmente mujeres de estratos 1, 2 y 3.

Los orígenes de estos viajes se concentran en sectores de alta densidad poblacional y bajos ingresos, como El Lucero y Timiza. Desde allí, muchas personas mayores se ven obligadas a desplazarse hacia nodos centrales de servicios. Chapinero emerge como un imán por su concentración de centros médicos privados y comercio especializado. La Candelaria y el centro atraen por la realización de trámites oficiales, mientras que zonas como Puente Aranda y Galerías concentran servicios de comercio y salud. Esta desconexión entre el lugar de residencia y los espacios donde se resuelven las necesidades básicas obliga a recorridos largos y complejos entre localidades.

El estado de las aceras, la existencia de rampas, el tiempo
de semáforos son  factores que influyen en la seguridad
peatonal  del adulto mayor.
Foto: archivo Unimedios.
Al superponer los mapas de movilidad peatonal con los de siniestralidad vial, la investigación identificó que las localidades con mayor letalidad peatonal para adultos mayores son Los Mártires, donde se concentra el 36,1 % de los fallecimientos, Santa Fe con el 23,2 %, Tunjuelito con el 16,3 % y Puente Aranda con el 15,5 %.

“Localidades como Suba, Engativá o Kennedy tienen la mayor cantidad absoluta de personas mayores, pero la siniestralidad allí es menor. El riesgo letal se concentra en zonas donde coinciden una alta frecuencia de viajes peatonales y un entorno urbano hostil, con intersecciones complejas, tráfico veloz y cruces inseguros”, explica la investigadora.

En sectores como Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal, aunque la proporción de personas mayores es menor, la exposición al riesgo sigue siendo alta por la ausencia de rampas accesibles, el deterioro de las superficies peatonales, la falta de iluminación y la presencia de pendientes pronunciadas y separadores elevados que se convierten en verdaderas barreras urbanas.

“La siniestralidad peatonal de las personas mayores no responde únicamente a la concentración de población, sino a condiciones estructurales del entorno urbano. Por eso, el análisis de la movilidad debe abandonar enfoques generalistas y asumir un enfoque verdaderamente diferencial”, enfatiza la magíster.

Un índice que cambia el mapa de la ciudad

La invasión de espacio peatonal, las aceras en mal estado
y la falta de bancas son factores limitantes para los
adultos mayores.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro.
Para profundizar en estas diferencias, la investigadora transformó el Índice de Caminabilidad tradicional y lo convirtió en un Índice de Caminabilidad para Personas Mayores. Más que un ajuste técnico, el cambio implicó una nueva forma de evaluar la ciudad, al incorporar variables críticas para el envejecimiento, como espacios para el descanso, señalización clara y visible, cobertura arbórea continua, presencia de baños públicos y entornos predecibles y familiares.

Mientras que para la población general la presencia de rampas tiene una relevancia baja, para una persona mayor alcanza el nivel máximo, pues un andén de 15 centímetros sin rampa puede convertirse en un obstáculo insalvable ante la pérdida de fuerza muscular o problemas articulares. Lo mismo ocurre con las bancas, cuya ausencia deja de ser un asunto de confort para convertirse en una limitación directa de la movilidad.

El tiempo de cruce en los semáforos ejemplifica con claridad esta diferencia. Lo que el índice general considera suficiente, como 20 segundos para cruzar 30 metros, resulta insuficiente cuando se tiene en cuenta la velocidad promedio de marcha de un adulto mayor, que oscila entre 0,8 y 1 metro por segundo, frente a los 1,2 a 1,4 metros por segundo de un adulto joven.

Diferencias en el índice de caminabilidad de Bogotá entre la
población  general y las personas mayores de 60 años.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro, magíster
en Ingeniería de Transporte
.
Al aplicar estos nuevos criterios, zonas que en el índice general aparecen con calificaciones buenas descendieron hasta dos niveles. Sectores como La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires, pese a su alta densidad de servicios, presentan aceras angostas, pavimento irregular, escalones frecuentes y tráfico vehicular complejo.

De igual forma, el eje de la Avenida 68, entre la Autopista Norte y la Calle 80, pasa de una calificación buena a baja debido a cruces peligrosos, ausencia de bancas en tramos extensos e invasión constante del espacio peatonal.

“El corredor comercial de la Calle 53, en Chapinero, también desciende en la evaluación, porque la mayoría de sus semáforos no cumple con el tiempo mínimo de cruce requerido por una persona mayor y porque los andenes presentan desniveles significativos”, detalla la investigadora.

El índice de caminabilidad para personas mayores (ICAM-PM)
revela diferencias  asociadas a la estratificación socioeconómica
en Bogotá.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro
En resumen, la infraestructura de la ciudad está pensada para un peatón que no coincide con la realidad del envejecimiento. Si hoy Bogotá no está adaptada para las personas mayores, tampoco lo estará para las generaciones que vienen”, concluye.

La advertencia cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que la población de 60 años o más crece a un ritmo cercano al 3 % anual. Para 2050, este grupo representará el 21 % de la población, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. En Colombia, el número de adultos mayores pasará de cerca de 7 millones a más de 9 millones en 2030. La pregunta ya no es si la ciudad debe adaptarse, sino cuándo y para quiénes lo hará.

AMERIPOL traza ruta de seguridad para 2026

La Comunidad de Policías de América (AMERIPOL) concluyó en Bogotá su XV Cumbre Hemisférica, un escenario en el que 150 delegados de 26 países, incluidos directores, comandantes y jefes policiales, se reunieron para analizar los principales desafíos de seguridad en la región y fortalecer los mecanismos de cooperación internacional.

El evento contó con la participación del presidente de la República, Gustavo Petro, quien reiteró la disposición de Colombia para aportar su experiencia en la lucha contra el narcotráfico y consolidar alianzas efectivas que fortalezcan la protección ciudadana en todo el continente.

Durante la jornada, se avanzó en la suscripción de nuevos instrumentos de cooperación entre la Policía Nacional de Colombia, la Policía de Investigaciones de Chile y la Policía Rodoviaria Federal de Brasil. Estos compromisos fueron ratificados en la Declaración de Bogotá, que establece para 2026 una hoja de ruta centrada en:
- Una acción sostenida contra la organización criminal transnacional Tren de Aragua.
- La creación del Centro Especializado contra el Contrabando, estructura destinada a combatir un delito que afecta gravemente las finanzas públicas y fortalece economías ilícitas en la región.

Asimismo, se presentó la investigación académica «Recopilación de marquillas y logotipos en el tráfico de clorhidrato de cocaína», desarrollada por el Centro Especializado Antidrogas (CEA) de AMERIPOL. Esta publicación constituye una herramienta estratégica para el análisis del narcotráfico, al permitir comprender la función y simbología de las marquillas empleadas por organizaciones criminales, su relación con estructuras operativas, las rutas de tráfico y los patrones de coordinación entre redes ilícitas.

La XV Cumbre de AMERIPOL concluye reafirmando que la cooperación hemisférica es el eje central para enfrentar de manera efectiva la criminalidad organizada y proyectar un 2026 con mayores capacidades, articulación y resiliencia en materia de seguridad.

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AMERIPOL traza ruta de seguridad para 2026

La Comunidad de Policías de América (AMERIPOL) concluyó en Bogotá su XV Cumbre Hemisférica , un escenario en el que 150 delegados de 26 paí...

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