«Lo va a matar, lo va a matar»: familia denuncia brutal agresión policial en Bogotá

Equipo Colombia Plural.- Lo que debía ser una visita familiar terminó en una noche de violencia y angustia. Álvaro David Cruz llegó junto a su esposa al barrio Villa Gloria (segundo sector), en Bogotá, para recoger a su hija, quien se encontraba al cuidado de su abuela. Horas después, según denuncia su familia, Álvaro David tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital con graves fracturas en una de sus piernas, ocasionadas durante una presunta agresión de varios integrantes de la Policía Nacional.

Los hechos ocurrieron el sábado 17 de octubre de 2026, aproximadamente a las 8:30 p.m.. En las inmediaciones de la vivienda se registraba un altercado entre varios jóvenes. De acuerdo con el testimonio de los familiares, ni Álvaro ni su esposa participaban en la confrontación. Sin embargo, aseguran que terminaron siendo víctimas de una intervención policial que, lejos de protegerlos, habría puesto en riesgo su integridad física.

Según el relato de la esposa de Álvaro David Cruz, varios uniformados comenzaron a agredir a integrantes de su familia sin que existiera una razón aparente para hacerlo. La mujer denuncia haber recibido tres golpes con un bolillo policial. Su hijo de 15 años, al observar lo que estaba sucediendo, intentó intervenir para protegerla, pero también habría sido golpeado por los agentes.

Fue entonces cuando Álvaro se acercó a los uniformados para pedirles que detuvieran las agresiones. Según la familia, les explicó que no tenían ninguna relación con el altercado que se desarrollaba en el sector y que únicamente habían llegado al lugar para recoger a su hija.

Su intervención, lejos de detener la violencia, habría desencadenado una agresión todavía más grave. De acuerdo con la denuncia, aproximadamente seis policías se abalanzaron sobre Álvaro y comenzaron a golpearlo en la cabeza y distintas partes del cuerpo. La familia sostiene que los agentes continuaron agrediéndolo pese a sus intentos de explicar que no estaba involucrado en ninguna confrontación.

Los familiares identifican particularmente a dos uniformados. Uno de ellos, conocido con el apodo de «El Guarachero», es señalado como presunto responsable de las lesiones más graves sufridas por Álvaro en una de sus piernas. Otro policía, según el mismo relato, lo habría sujetado mientras se producían los golpes. Estas acusaciones deberán ser esclarecidas mediante una investigación que permita determinar la identidad, participación y eventual responsabilidad de cada uno de los agentes involucrados.

«Lo va a matar»: los videos que podrían resultar determinantes

Uno de los elementos más preocupantes de la denuncia es la existencia de registros audiovisuales que, según la familia, documentan parte de la actuación policial.

En uno de los videos aportados por los denunciantes, estos identifican al patrullero David Sandoval como uno de los uniformados presentes durante los hechos. De acuerdo con la descripción del material entregada por la familia, una persona que registra la situación con su teléfono celular intenta detener la agresión y advierte repetidamente:

—Lo va a matar, lo va a matar.

La respuesta atribuida al patrullero resulta especialmente inquietante:

—¿Y cuál es el problema?

De confirmarse la autenticidad del registro, la identidad de quien pronuncia esas palabras y el contexto en el que fueron expresadas, el video podría constituir un elemento relevante para establecer las circunstancias de la intervención policial y la conducta de los agentes.

La gravedad de esa expresión no reside únicamente en su contenido, sino también en lo que podría revelar sobre la actitud de un funcionario público frente al riesgo que enfrentaba una persona sometida a una intervención policial.

Corresponderá a las autoridades competentes examinar el material audiovisual original, establecer su integridad, identificar a los participantes y contrastar las imágenes con los testimonios y demás elementos probatorios.

Denegación de la atención médica

Tras la presunta agresión, Álvaro David Cruz quedó gravemente lesionado. Según la denuncia familiar, los agentes de policía no solicitaron asistencia médica ni gestionaron su traslado a un centro hospitalario, a pesar de las evidentes afectaciones físicas que presentaba. Fueron sus propios familiares quienes tuvieron que auxiliarlo y trasladarlo por sus propios medios hasta un hospital.

Los exámenes médicos, de acuerdo con la información suministrada por la familia, revelaron una fractura de tobillo en dos partes y una fractura de tibia en tres partes. La magnitud de las lesiones hizo necesaria su hospitalización y la programación de una intervención quirúrgica. Al momento de conocerse la denuncia, Álvaro permanecía internado a la espera del procedimiento.

Además de esclarecer cómo se produjeron las fracturas, la investigación deberá establecer si existió una omisión en el deber de prestar o gestionar atención médica oportuna a una persona lesionada durante un procedimiento policial. La ausencia de asistencia inmediata, de ser confirmada, constituiría un aspecto especialmente relevante para evaluar la actuación de los uniformados y las obligaciones institucionales de protección de la vida y la integridad personal.

Una mujer y un adolescente entre las presuntas víctimas

La denuncia no se limita a las graves lesiones sufridas por Álvaro David Cruz. La familia también exige que se investiguen las agresiones que habrían sufrido su esposa y su hijo de 15 años.

La presencia de un adolescente entre las presuntas víctimas exige especial atención de las autoridades. En Colombia, la Constitución reconoce la prevalencia de los derechos de los niños, niñas y adolescentes y establece obligaciones reforzadas para su protección frente a cualquier forma de violencia. Del mismo modo, las denuncias de agresión contra la mujer deben ser investigadas con la debida diligencia y teniendo en cuenta las circunstancias particulares en las que ocurrieron.

En este caso, la reconstrucción de los hechos deberá determinar por qué personas que, según sus testimonios, no participaban en el altercado terminaron sometidas a una intervención policial presuntamente violenta.

El uso de la fuerza no puede convertirse en un mecanismo de castigo

La actuación de la fuerza pública está sometida a límites constitucionales y a estándares nacionales e internacionales de derechos humanos. Los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad, precaución y rendición de cuentas deben orientar cualquier intervención que implique el uso de la fuerza. Así lo señalaron a Colombia Plural entidades sociales como la Fundación Nicolás Neira, Campaña Nacional Contra La Brutalidad Policial, Kinorama, DH Colombia y Poemapa, que conocieron la denuncia de la familia. En una comunicación con este medio, señalaron que “incluso cuando los agentes enfrentan situaciones de alteración del orden público, su obligación consiste en proteger la vida, preservar la integridad de las personas y emplear únicamente la fuerza que resulte legalmente justificada y estrictamente necesaria”.

Es decir, que una intervención policial no autoriza agresiones indiscriminadas ni el empleo de la violencia como represalia contra quienes cuestionan un procedimiento o solicitan protección para sus familiares.

Si las circunstancias denunciadas llegan a comprobarse, los hechos podrían dar lugar a responsabilidades individuales de naturaleza disciplinaria y penal, cuya determinación corresponde a las autoridades competentes. También sería necesario establecer si existieron fallas en los mecanismos de supervisión, control y atención a las personas afectadas durante el procedimiento.

Una familia que exige justicia y garantías de protección

Los familiares de Álvaro David Cruz reclaman que las autoridades identifiquen a todos los uniformados que participaron en el operativo y adelanten una investigación independiente, exhaustiva y oportuna.

Solicitan que se incorporen los videos disponibles, se recojan los testimonios de los testigos, se examinen los registros médicos, y se establezca la secuencia de los hechos que condujeron a las graves lesiones. También piden que se investiguen las agresiones denunciadas contra la esposa y el hijo adolescente, así como la presunta falta de asistencia médica inmediata.

La familia ha expresado, además, su preocupación por posibles represalias y solicita garantías efectivas de seguridad para quienes denunciaron los hechos y puedan aportar información a la investigación. Las organizaciones consultadas insistieron en que “la identificación de los agentes, la preservación de las pruebas y la protección de las víctimas y los testigos serán fundamentales para garantizar una investigación efectiva”.


La academia da lecciones de pensamiento crítico frente al ‘mutilado’ Museo Nacional

Colombia Plural
.- La Secretaría de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá ha tenido que aclarar que lo que ocurría esta mañana en las escalinatas del Museo Nacional no era una protesta. Publica en su cuenta en X: “Se evidencia un grupo de docentes y estudiantes de las universidades Externado, de los Andes y Javeriana en las escaleras del museo, donde desarrollarán una clase de arte entre las 10:00 a. m. y las 12:00 m. Se precisa que la actividad corresponde a un ejercicio académico y no a una manifestación o protesta. El personal de seguridad informa que durante la jornada de hoy no habrá atención al público”.
Parece lógico que el equipo de Diálogo Social de la alcaldía haga esta aclaración porque junto a docentes y público se han apersonado junto al museo agentes del ESMAD (ahora rebautizados como antidisturbios). Lo que ocurre, en realidad, se extenderá desde este lunes 19 de octubre al sábado 24 y se trata de la reedición de #ClaseALaCalle que, bajo el título “¡Se buscan! Los objetos censurados del Museo Nacional”, crea un espacio de pensamiento crítico con 16 docentes de diversas universidades ara reflexionar sobre la censura, el poder y la representación simbólica del país.

 Esta acción ocurre después de la retirada de, al menos 40 piezas que estaban expuesta en el Museo por orden del presidente de la República, Abelardo de la Espriella, y de la Ministra de Cultura, Paola Holguín, dentro de su anunciada “contrarreforma cultural”.

Captura de pantalla donde se ve la presencia del ESMAD a pocos metros de donde se producía la primera jornada de #ClaseALaCalle
Este lunes arrancaba la acción pedagógica y de protesta académica la filósofa y antropóloga de la Universidad de los Andes Ana María Forero, experta en antropología del Estado, de las Instituciones y en el estudio de las emociones y que, precisamente, tituló su charla como “Objetos que nos emocionan”.  A las 11h continuaba el antropólogo social Andrés Góngora, quien fuera, además, curador Jefe del Departamento de Etnografía del Museo Nacional de Colombia. Góngora abordaba “Las dimensiones de la censura”.

A partir de ahí, la agenda está cargada. El martes intervendrán Paolo Vignolo (profesor asociado del departamento de historia de la Universidad Nacional de Colombia pertenece al grupo de investigación Prácticas culturales, imaginarios y representaciones) y Patricia Zalamea (historiadora del arte y profesora de la Universidad de los Andes), así como Mauricio Nieto (doctor en Historia de las Ciencias de la Universidad de Londres. Y profesor del Departamento de Historia Universidad de los Andes). El miércoles será el turno de William Alfonso López Rosas (profesor del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional de Colombia, en donde coordina dos grupos de investigación. Además, López Rosas trabajó, primero, en el Museo de Arte del Banco de la República, y, luego, al principio del siglo XXI, dirigió el área educativa y cultural en el Museo Nacional de Colombia; después, dirigió el Museo de Arte de la Universidad Nacional de Colombia). Ese día también impartirán su clase en la calle la politóloga Ingrid Bolívar y el politólogo e historiador Nicolás Rodríguez.

El antropólogo social Carlos Páramo hablará el jueves a las 10 a.m. sobre “Odio, envidia y otras fuerzas sociales que hacen historia” y luego intervendrá la doctora en historia y docente de la Javeriana Amada Carolina Pérez y Sebastián Vargas (historiador, profesor e investigador con máster en Estudios Culturales). Ese jueves habrá sesión a las 12 horas con Mauricio Archila, doctor en Historia y especialista en la historia social contemporánea de Colombia y América Latina.

El viernes intervienen el experto en conservación del patrimonio artístico Mario Omar Fernández y la politóloga, investigadora y catedrática María Emma Wills, quien publicó en estos días una crítica carta abierta al presidente Abelardo de la Espriella.

Por último, el sábado 24 de octubre interviene la museóloga Cristina Lleras, quien, precisamente en el año 2000 ingresó al Museo Nacional de Colombia como asistente de la Curaduría y, luego, entre 2004 y 2012 ocupó el cargo de Curadora de arte e historia. Sus investigaciones se concentran en los museos nacionales y el trabajo entre museos y comunidades. Cerrará este ciclo de #ClaseALaCalle Óscar Sánchez, quien fuera viceministro de Educación y acumula 30 años de experiencia liderando programas e instituciones en educación y desarrollo humano en Colombia y América Latina.

Ante el negacionismo de la diversidad, la diversidad de la academia.

Este es todo el programa

Lunes 19 de octubre
-10 a.m. Objetos que nos emocionan (Ana María Forero)
-11h a.m. Las dimensiones de la censura (Andrés Góngora, Doctor y Magíster en Antropología Social Fue)

Martes 20 de octubre
-10 a.m. Pater, patria patrimonio (Paolo Vignolo y Patricia Zalamea)
- 11 a.m. El museo nacional y el encuentro de saberes (Mauricio Nieto)

Miércoles 21 de octubre
- 10 a.m. El museocidio (William Alonso López Rosas)
- 11 a.m. Provocaciones, ciclos políticos e (i)legibilidad (Ingrid Bolívar y Nicolás Rodríguez)

Jueves 22 de octubre
- 10 a.m. Odio, envidia y otras fuerzas sociales que hacen historia (Carlos Páramo)
- 11 a.m. Museo Nacional: ¿Cómo nos hemos narrado? (Amada Carolina Pérez y Sebastián Vargas Historiador)
- 12 a.m. Protesta social y memoria histórica (Mauricio Archila)

Viernes 23 de octubre
- 10 a.m. Patrimonio, histórica y memoria a la carta (Mario Omar Fernández)
- 11 a.m. Autoritarismos y memoria negacionista (María Emma Wills)

Sábado 24 de octubre
- 11 a.m. Contar el país después de la Constitución del 1991 (Cristina Lleras)
- 12 a.m. Por Definir (Óscar Sánchez)

Concejal José Cuesta alerta por la soberanía del agua en Bogotá: “Mekorot viene por el Páramo de Sumapaz”

José Cuesta Novoa
Durante sesión plenaria del Concejo de Bogotá, el concejal José Cuesta Novoa puso en el centro del debate la defensa de la Soberanía del Agua en Bogotá y alertó sobre el riesgo de que intereses extranjeros tengan incidencia sobre el agua y los ecosistemas que sostienen la vida de la capital.
Cuesta cuestionó un video en el que se habla de la llegada de una “avanzada israelita” y señaló que esta situación debe encender las alarmas frente a la soberanía hídrica de Bogotá. El concejal manifestó su preocupación por las decisiones del gobierno de Abelardo de la Espriella y por la posibilidad de que su política abra las puertas a intereses extranjeros sobre un bien común esencial para la vida.

En ese contexto, Cuesta puso la mirada sobre Mekorot, empresa estatal israelí dedicada a la gestión del agua, y recordó su creciente participación en proyectos hídricos de América Latina.

Argentina constituye, para el concejal, un antecedente que debe ser observado con especial atención. En la provincia de Río Negro, en la Patagonia, Mekorot participó en la elaboración del Plan Maestro para el Sector Hídrico, luego de un convenio suscrito en 2022 y un posterior contrato de consultoría. En diciembre de 2025, el Gobierno provincial presentó oficialmente el plan elaborado por la empresa israelí.

Para Cuesta, este antecedente plantea una pregunta fundamental para Bogotá: ¿quién decide sobre el agua y bajo qué intereses se planifica su futuro?

“Mekorot viene por el Páramo de Sumapaz”, afirmó el concejal, al advertir que Bogotá no puede permitir que actores privados o extranjeros tengan capacidad de decisión sobre un bien común esencial para garantizar la vida y el bienestar de sus habitantes.

El cabildante recordó que aproximadamente el 50 % del territorio de Bogotá corresponde a la localidad de Sumapaz, donde se encuentra el páramo más grande del mundo y una de las principales fuentes de agua de la capital. También recordó que durante la década de los noventa existieron intereses de una empresa transnacional francesa sobre este territorio y que la organización de las comunidades campesinas y de los movimientos sociales fue fundamental para defender el páramo.
“La discusión no es solamente sobre Sumapaz. La discusión es sobre quién tiene el poder de decidir sobre el agua de Bogotá. Y esa es una discusión de soberanía”, sostuvo Cuesta.
En ese sentido, el concejal planteó la necesidad de avanzar en una política de Soberanía del Agua en Bogotá, que reconozca el agua como bien común y derecho fundamental, garantice su gestión pública y fortalezca la participación de las comunidades en las decisiones que afectan las fuentes hídricas de la ciudad.

Cuesta pidió a la Administración Distrital explicar qué mecanismos existen para impedir que el agua de Bogotá pueda quedar comprometida mediante convenios, contratos o acuerdos con empresas extranjeras.

El concejal advirtió que esta discusión ocurre mientras Bogotá enfrenta estrés hídrico y los efectos de la crisis climática, lo que hace indispensable proteger los ecosistemas que garantizan el abastecimiento de agua para la ciudad.

Para Cuesta, el agua no puede convertirse en una mercancía ni estar subordinada a intereses económicos. Su protección debe estar vinculada a la defensa de la vida.

Finalmente, defendió el carácter público de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá y llamó a fortalecerla como institución garante del derecho fundamental al agua.

En Bogotá se coronaron a los primeros campeones de la III Válida Nacional de Ciclismo de Pista

El Velódromo Luis Carlos Galán Sarmiento de Bogotá fue escenario este jueves 27 de agosto del comienzo de la III Válida Nacional de Ciclismo de Pista, competencia que reunió a más de 200 corredores de diferentes ligas, clubes y equipos del país, además de representantes internacionales de Ecuador y Venezuela, en una primera jornada marcada por la velocidad, la intensidad y el talento de las categorías formativas y élite.
La programación inaugural entregó los primeros campeones en las pruebas de eliminación, keirin, scratch y velocidad champions, con una amplia participación de deportistas que llegaron a la capital del país para afrontar una nueva cita del calendario nacional de pista, que se celebra con al apoyo del IDRD y de la Liga de Ciclismo de Bogotá.

La jornada comenzó con las pruebas de eliminación, que entregaron los primeros campeones de esta edición de la válida. En la categoría juvenil masculina, el triunfo fue para Emiliano Álvarez, representante de GW Erco Sportfitness, quien se quedó con la medalla de oro. La plata fue para Daniel García Lozano, del Valle, mientras que José Luis García Parra, de Boyacá Es Para Vivirla, ocupó la tercera posición.

En la eliminación élite masculina, Julián Leonardo Manrrique, del NU Colombia, se llevó la medalla de oro, seguido por Jerónimo Calderón Palacio, del Team Sistecrédito, quien obtuvo la plata, y Erin Fabián Espinel Báez, de Boyacá Es Para Vivirla, quien completó el podio con el bronce.

La categoría juvenil femenina tuvo como vencedora a Emelith Rodríguez Flórez, del club Atletas del Futuro. Sara Trujillo Orozco, del Team Sistecrédito, consiguió la medalla de plata, mientras que María Alejandra León Camacho, de Bogotá, se quedó con el bronce.

En la eliminación élite femenina, Lina Marcela Hernández Gómez, de Antioquia, conquistó la medalla de oro. Paula Andrea Carrasco Villalba, del Oro Express – Just Cycling, fue segunda, y Juana Camila Díaz Aguilar, de Krieger, ocupó el tercer lugar.

El keirin también tuvo un papel destacado en la programación del primer día. En la categoría prejuvenil femenina, Camila Alejandra Arenas Piñeres, de Santander, se impuso en la final y se quedó con el oro. Sarahi Viviana Peña Ochoa, de Boyacá, obtuvo la plata, mientras que María Alejandra Correa Torres, del Club LMC, completó el podio en la tercera posición.

En el keirin prejuvenil masculino, Juan José Marín Franco, del Team Sistecrédito, fue el ganador de la prueba. La medalla de plata correspondió a Gianpiere Cruz Rozo, del Club Everet, y el bronce fue para Fabián Carreño Urbano, de Santander.

Las pruebas de scratch entregaron igualmente grandes actuaciones. En la categoría juvenil femenina, Emelith Rodríguez Flórez, de Atletas del Futuro, volvió a subir a lo más alto del podio, esta vez tras imponerse en la prueba de 7,5 kilómetros y 23 vueltas. Alix Nicolle Sanabria Moreno, del Club LMC, consiguió la medalla de plata, mientras que María Gabriela Álvarez Aceros, de Santander, obtuvo el bronce.

En la categoría élite femenina, Lina Marcela Hernández Gómez, de Antioquia, volvió a quedarse con la medalla de oro. Paula Andrea Carrasco Villalba, de Oro Express Just Cycling, consiguió la plata y Karol Mariana Herrera Aguiar, de Ciclismo Capital, completó el podio con el bronce (foto).

El scratch juvenil masculino, disputado sobre 7,5 kilómetros y 23 vueltas, tuvo como campeón a Daniel García Lozano, del Valle. Hugo Snheider Calvo Vargas, del Team Everet, fue segundo, mientras que José Luis García Parra, de Boyacá Es Para Vivirla, ocupó el tercer lugar.

Por su parte, en el scratch élite masculino, Erin Fabián Espinel Báez, de Boyacá Es Para Vivirla, conquistó el oro. Jerónimo Calderón Palacio, del Team Sistecrédito, consiguió la plata y Juan Esteban González Acosta, de Cundinamarca, obtuvo el bronce.

La jornada también tuvo en la Velocidad Champions uno de sus principales atractivos. En la categoría juvenil femenina, el oro fue para Laura Sofía Rendón Cortés, de Bogotá, acompañada en el podio por Danna Valentina Martínez Mahecha, de Casanare, con la plata, y Alison Tatiana Gómez Patiño, del Club Power Cycling, con el bronce.

En la juvenil masculina, Juan José Calderón Palacio, de Atletas del Futuro, se quedó con el título, seguido por Fabián Camilo Sánchez Ramírez, de Bogotá, y César Ricardo Soto Arce, de la Federación del Guayas de Ecuador, quienes ocuparon el segundo y tercer lugar, respectivamente.

En la categoría élite femenina, Stefany Lorena Cuadrado Flórez, de Antioquia, conquistó la medalla de oro, mientras que Manuela Martínez Agudelo, de Bogotá, obtuvo la plata y Ruth Jocabed Perdomo Rendón, de Fast Bike de Ecuador, completó el podio con el bronce.

En la élite masculina, el campeón fue Kevin Santiago Quintero Chavarro, del Valle, quien se impuso en la final con un tiempo de 9.481 segundos; Juan Diego Arboleda Salazar, también del Valle, consiguió la medalla de plata, y Walter Yesid Barrera Marcelo, de Bogotá, se quedó con el bronce.

La actividad de este jueves permitió además observar el alto nivel de participación y competencia que caracteriza a esta III Válida Nacional de Pista, con corredores provenientes de diferentes regiones y con la presencia de delegaciones internacionales, en una cita que contribuye al fortalecimiento del proceso competitivo de las nuevas generaciones y de los principales exponentes de la pista colombiana.

Con el inicio de esta competencia, el Velódromo Luis Carlos Galán Sarmiento vuelve a convertirse en punto de encuentro para el ciclismo de pista nacional, en una válida que continuará durante este viernes y sábado, en evento que además sirve como preparación para los corredores de la Selección Colombia que estarán representando al país en los Juegos Suramericanos de Santa Fe, Argentina, en el mes de septiembre.

Zorros se acercan a zonas residenciales del norte de Bogotá: CAR explica qué los estaría atrayendo

La presencia de fauna silvestre en los Cerros Orientales de Bogotá y sus áreas de influencia es un indicador del valor ecológico de este ecosistema.
El reciente avistamiento de varios zorros en un conjunto residencial de la localidad de Usaquén generó inquietud entre la comunidad y abrió un importante llamado a comprender por qué estos animales están llegando con mayor frecuencia a zonas urbanas.

Una vez conocido el caso, se evidenció que el sitio específico del avistamiento se encuentra dentro de la jurisdicción de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA). En este sentido, la CAR ha mantenido comunicación y articulación permanente con la entidad con el propósito de desarrollar acciones coordinadas para el seguimiento de esta situación.

Como parte de las actividades, profesionales de la Dirección de Biodiversidad realizaron recorridos y visitas de campo en las áreas circundantes al lugar del avistamiento, especialmente en los Cerros Orientales ubicados en jurisdicción de la CAR.

Durante estas inspecciones se efectuó el reconocimiento de los ecosistemas presentes, así como la evaluación del estado de conservación de la fauna y la flora del sector.

Adicionalmente, se verificó la posible existencia de factores ambientales que pudieran estar ocasionando un desplazamiento de los zorros desde los Cerros Orientales hacia la zona urbana.

Como resultado de esta evaluación, se concluyó que actualmente no existen evidencias de incendios forestales, procesos de tala ilegal, afectaciones significativas por sequía u otros impactos antrópicos que expliquen un desplazamiento forzado de estos individuos hacia la ciudad.

En las mesas de trabajo sostenidas con la Secretaría Distrital de Ambiente se ha identificado que la presencia de estos animales en sectores urbanos comenzó a hacerse más frecuente desde la pandemia. Esta situación estaría asociada a la disponibilidad de fuentes de alimento, principalmente residuos orgánicos y restos de comida dispuestos inadecuadamente durante los días de recolección de basuras, lo que ha favorecido procesos de habituación de los zorros a estos recursos.
"La presencia de zorros en sectores cercanos a la ciudad no debe interpretarse como una amenaza, sino como un llamado a fortalecer nuestra convivencia con la fauna silvestre. Estos animales cumplen un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas y su acercamiento a las zonas urbanas está relacionado, en gran medida, con la disponibilidad de alimento que encuentran por prácticas inadecuadas en el manejo de residuos”, afirmó Magdala Iregui, directora técnica de Biodiversidad, de la CAR.
De manera complementaria, la CAR proyecta instalar cámaras trampa en puntos estratégicos de posible tránsito entre los Cerros Orientales con el fin de recopilar información sobre los patrones de desplazamiento de esta especie y fortalecer el conocimiento técnico que permita orientar futuras acciones de manejo y conservación.

Recomendaciones a la comunidad:
- Evite cualquier contacto directo con los ejemplares de fauna silvestre.

- No suministre alimento a los animales silvestres.

- No deje restos de comida ni residuos expuestos en espacios donde puedan acceder los animales.

- Disponga adecuadamente las basuras y respete los horarios establecidos para su recolección.

- Recuerde que estos animales se encuentran en su entorno natural y que la expansión urbana ha incrementado la interacción entre la fauna y las comunidades.
“La CAR hace un llamado a la ciudadanía para que, en caso de encontrar un ejemplar de fauna silvestre herido, atrapado, desorientado o en una situación que represente un riesgo para su bienestar o para la comunidad, evite manipularlo o intentar capturarlo, repórtelo a la Línea de Atención de Fauna de la CAR: 316 524 4031”, puntualizó la directora Iregui.

Supersalud impone medida cautelar a la Clínica Juan N. Corpas por riesgos en la atención de pacientes

En el área farmacéutica, la Supersalud encontró
almacenamiento inadecuado de medicamentos
La Superintendencia Nacional de Salud impuso una medida cautelar a la Clínica Juan N. Corpas LTDA, en Bogotá, tras evidenciar fallas que comprometen la seguridad de los pacientes y la adecuada prestación de los servicios, relacionadas con deficiencias en la capacidad instalada, el manejo de medicamentos, la seguridad del paciente y la gestión del talento humano.

La decisión fue adoptada luego de una auditoría de inspección, vigilancia y control realizada entre el 20 y el 24 de abril de 2026, en la que se identificaron múltiples irregularidades que representan un riesgo para la vida e integridad física de los usuarios. Como parte de la medida, la Supersalud ordenó la cesación provisional de acciones que ponen en peligro a los pacientes y exigió la implementación inmediata de correctivos.

Durante la auditoría se detectaron inconsistencias entre la capacidad instalada real de la clínica y la información reportada en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS). Según los hallazgos, la institución mantiene habilitados servicios que actualmente no presta y presenta diferencias entre las camas, camillas y consultorios registrados oficialmente y los que se encuentran en operación, situación que afecta la confiabilidad de la información del sistema y genera barreras de acceso para los usuarios.

El equipo auditor también evidenció fallas en la comunicación con pacientes y familiares, registros incompletos en las historias clínicas y debilidades en la aplicación de prácticas de seguridad del paciente. En el área farmacéutica se encontraron deficiencias en el almacenamiento y conservación de medicamentos, ausencia de controles efectivos sobre fechas de vencimiento, falta de trazabilidad de dispositivos médicos e insumos, así como la preparación de medicamentos sin rotulación y en espacios no habilitados.

En materia de talento humano, la Supersalud identificó vacantes recurrentes en el personal de enfermería, la ausencia de un estudio formal sobre necesidades de personal y retrasos en el pago de salarios, aportes a seguridad social y honorarios a contratistas, situación que representa riesgos operativos y financieros para la continuidad y calidad del servicio.

Como parte de las órdenes impartidas, la Clínica Juan N. Corpas deberá actualizar de manera inmediata los servicios reportados en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud -REPS-, fortalecer las prácticas de seguridad del paciente, implementar controles estrictos para el manejo de medicamentos y ejecutar 84 procedimientos de cirugía ambulatoria represados en un plazo máximo de tres meses.

Asimismo, deberá resolver 694 consultas especializadas pendientes en un periodo no superior a 6 meses, presentar un plan de pagos de obligaciones laborales y contractuales, y remitir a la Supersalud un plan de trabajo detallado dentro de los diez días hábiles siguientes a la notificación de la resolución, realizada el pasado 5 de mayo.

Inversión histórica: $1,86 billones. Gobierno del Cambio impulsa 16 proyectos de educación superior pública en Bogotá y Soacha

​Multicampus Universitario Público de Suba: educación superior donde nunc​a la hubo.
Foto: Ministerio de Educación Nacional
Esta decisión se da con la aprobación del CONPES que declara de importancia estratégica del Plan Nacional de Espacios Educativos como Centros de la Vida Comunitaria, que garantiza recursos hasta 2036 para transformar la infraestructura educativa del país.

​Bogotá concentra 14 proyectos, con una inversión cercana a $1,7 billones, orientados a ampliar el acceso, mejorar la calidad y garantizar condiciones de permanencia para miles de jóvenes en la capital.

La inversión se materializa en 14 proyectos concretos, que cubren nuevas sedes universitarias, multicampus, facultades, dotaciones, bienestar universitario, investigación y recuperación de infraestructura estratégica:

—El Multicampus Universitario Público de Suba, con una inversión de $215.741 millones.

—El Multicampus Universitario Público de Kennedy – Etapa 1, con $334.569 millones.

—La nueva Facultad de Artes de la Universidad Distrital, con una inversión de $111.722 millones.

—La Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Distrital, con $223.445 millones, a la que se suman $16.758 millones adicionales para su dotación.

—La Etapa II del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, con $53.201 millones, para fortalecer investigación científica estratégica.

—El Centro de investigación, innovación y transferencia farmacéutica de la Universidad Nacional, con una inversión de $120.495 millones.

—El Nuevo Edificio de Aulas y el Edificio de Bienestar de la Universidad Pedagógica Nacional, en la sede de la Calle 72, con $93.220 millones.

—El reforzamiento estructural de la sede central de la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central, con $93.220 millones.

—La nueva sede de la Escuela Tecnológica Instituto Técnico Central, con $112.836 millones, que ampliará su capacidad formativa.

—La adquisición de un inmueble para la Universidad Pedagógica Nacional, con $27.046 millones.

—El fortalecimiento de la infraestructura de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca – sede Bogotá, con $112.836 millones.

—La infraestructura universitaria de la Universidad Pedagógica Nacional en el predio Valmaría, en la localidad de Suba, con $93.220 millones.

—Proyecto de infraestructura universitaria del Hospital San Juan de Dios, liderado por la Universidad Nacional, con $93.220 millones.

A estos proyectos se suman dos iniciativas en Soacha, que elevan la inversión total a $1,86 billones:

—La sede de la Universidad de Cundinamarca, con $69.302 millones.

—El proyecto de infraestructura de educación superior del Colegio Mayor de Cundinamarca – CAM, con $86.251 millones.

Cultivar...

Ser adulto mayor y peatón en Bogotá quintuplica el riesgo de morir en un accidente vial

Las principales víctimas de accidentes viales con peatones
en Bogotá son los adultos mayores.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro, magíster en Ingeniería de Transporte.
agenciadenoticias.unal.- En Bogotá viven cerca de 1.200.000 personas mayores, equivalentes al 15 % de la población capitalina. Para una parte importante de ellas, caminar no es una elección sino la principal forma de desplazarse para resolver necesidades cotidianas. Sin embargo, esa dependencia de la movilidad peatonal tiene un costo desproporcionado.

Según el Anuario de Siniestralidad Vial de Bogotá, en 2024, 565 personas murieron en siniestros viales en la ciudad, y 270 de ellas eran adultos mayores de 60 años, es decir, el 47,8 % del total de víctimas fatales. Esta cifra muestra que una minoría poblacional concentra casi la mitad de las muertes en el espacio público.

Motocicletas, invasión del espacio peatonal, cruces inseguros, semáforos con tiempos insuficientes para cruzar y el deterioro de las aceras configuran un entorno urbano que castiga precisamente a quienes más dependen de caminar. Lo que para un adulto joven puede ser un andén normal, para una persona mayor se convierte en una carrera contra el tiempo y los obstáculos.

Estos patrones fueron analizados por Angie Tatiana Ángel Chaparro, magíster en Ingeniería de Transporte de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en una investigación que combinó información de movilidad peatonal, siniestralidad vial y características del entorno urbano. El estudio permitió evidenciar que Bogotá no está diseñada para ser caminada en la vejez.

Donde caminar es más riesgoso

El análisis identificó dos circuitos peatonales dominantes en la ciudad. En el centro-norte, localidades como Chapinero, Teusaquillo, Usaquén y Barrios Unidos concentran trayectos asociados a salud preventiva, gestiones financieras y vida social. Allí, los recorridos suelen ser más cortos, entre 20 y 23 minutos, debido a la cercanía de servicios y equipamientos urbanos.

En contraste, en el sur de Bogotá, en localidades como Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Usme y San Cristóbal, los desplazamientos a pie responden a necesidades urgentes y labores de cuidado. Son trayectos más largos y frecuentes, y es en estas zonas donde se registra la mayor concentración de viajes peatonales de adultos mayores, especialmente mujeres de estratos 1, 2 y 3.

Los orígenes de estos viajes se concentran en sectores de alta densidad poblacional y bajos ingresos, como El Lucero y Timiza. Desde allí, muchas personas mayores se ven obligadas a desplazarse hacia nodos centrales de servicios. Chapinero emerge como un imán por su concentración de centros médicos privados y comercio especializado. La Candelaria y el centro atraen por la realización de trámites oficiales, mientras que zonas como Puente Aranda y Galerías concentran servicios de comercio y salud. Esta desconexión entre el lugar de residencia y los espacios donde se resuelven las necesidades básicas obliga a recorridos largos y complejos entre localidades.

El estado de las aceras, la existencia de rampas, el tiempo
de semáforos son  factores que influyen en la seguridad
peatonal  del adulto mayor.
Foto: archivo Unimedios.
Al superponer los mapas de movilidad peatonal con los de siniestralidad vial, la investigación identificó que las localidades con mayor letalidad peatonal para adultos mayores son Los Mártires, donde se concentra el 36,1 % de los fallecimientos, Santa Fe con el 23,2 %, Tunjuelito con el 16,3 % y Puente Aranda con el 15,5 %.

“Localidades como Suba, Engativá o Kennedy tienen la mayor cantidad absoluta de personas mayores, pero la siniestralidad allí es menor. El riesgo letal se concentra en zonas donde coinciden una alta frecuencia de viajes peatonales y un entorno urbano hostil, con intersecciones complejas, tráfico veloz y cruces inseguros”, explica la investigadora.

En sectores como Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal, aunque la proporción de personas mayores es menor, la exposición al riesgo sigue siendo alta por la ausencia de rampas accesibles, el deterioro de las superficies peatonales, la falta de iluminación y la presencia de pendientes pronunciadas y separadores elevados que se convierten en verdaderas barreras urbanas.

“La siniestralidad peatonal de las personas mayores no responde únicamente a la concentración de población, sino a condiciones estructurales del entorno urbano. Por eso, el análisis de la movilidad debe abandonar enfoques generalistas y asumir un enfoque verdaderamente diferencial”, enfatiza la magíster.

Un índice que cambia el mapa de la ciudad

La invasión de espacio peatonal, las aceras en mal estado
y la falta de bancas son factores limitantes para los
adultos mayores.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro.
Para profundizar en estas diferencias, la investigadora transformó el Índice de Caminabilidad tradicional y lo convirtió en un Índice de Caminabilidad para Personas Mayores. Más que un ajuste técnico, el cambio implicó una nueva forma de evaluar la ciudad, al incorporar variables críticas para el envejecimiento, como espacios para el descanso, señalización clara y visible, cobertura arbórea continua, presencia de baños públicos y entornos predecibles y familiares.

Mientras que para la población general la presencia de rampas tiene una relevancia baja, para una persona mayor alcanza el nivel máximo, pues un andén de 15 centímetros sin rampa puede convertirse en un obstáculo insalvable ante la pérdida de fuerza muscular o problemas articulares. Lo mismo ocurre con las bancas, cuya ausencia deja de ser un asunto de confort para convertirse en una limitación directa de la movilidad.

El tiempo de cruce en los semáforos ejemplifica con claridad esta diferencia. Lo que el índice general considera suficiente, como 20 segundos para cruzar 30 metros, resulta insuficiente cuando se tiene en cuenta la velocidad promedio de marcha de un adulto mayor, que oscila entre 0,8 y 1 metro por segundo, frente a los 1,2 a 1,4 metros por segundo de un adulto joven.

Diferencias en el índice de caminabilidad de Bogotá entre la
población  general y las personas mayores de 60 años.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro, magíster
en Ingeniería de Transporte
.
Al aplicar estos nuevos criterios, zonas que en el índice general aparecen con calificaciones buenas descendieron hasta dos niveles. Sectores como La Candelaria, Santa Fe y Los Mártires, pese a su alta densidad de servicios, presentan aceras angostas, pavimento irregular, escalones frecuentes y tráfico vehicular complejo.

De igual forma, el eje de la Avenida 68, entre la Autopista Norte y la Calle 80, pasa de una calificación buena a baja debido a cruces peligrosos, ausencia de bancas en tramos extensos e invasión constante del espacio peatonal.

“El corredor comercial de la Calle 53, en Chapinero, también desciende en la evaluación, porque la mayoría de sus semáforos no cumple con el tiempo mínimo de cruce requerido por una persona mayor y porque los andenes presentan desniveles significativos”, detalla la investigadora.

El índice de caminabilidad para personas mayores (ICAM-PM)
revela diferencias  asociadas a la estratificación socioeconómica
en Bogotá.
Foto: Angie Tatiana Ángel Chaparro
“En resumen, la infraestructura de la ciudad está pensada para un peatón que no coincide con la realidad del envejecimiento. Si hoy Bogotá no está adaptada para las personas mayores, tampoco lo estará para las generaciones que vienen”, concluye.

La advertencia cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que la población de 60 años o más crece a un ritmo cercano al 3 % anual. Para 2050, este grupo representará el 21 % de la población, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. En Colombia, el número de adultos mayores pasará de cerca de 7 millones a más de 9 millones en 2030. La pregunta ya no es si la ciudad debe adaptarse, sino cuándo y para quiénes lo hará.

AMERIPOL traza ruta de seguridad para 2026

La Comunidad de Policías de América (AMERIPOL) concluyó en Bogotá su XV Cumbre Hemisférica, un escenario en el que 150 delegados de 26 países, incluidos directores, comandantes y jefes policiales, se reunieron para analizar los principales desafíos de seguridad en la región y fortalecer los mecanismos de cooperación internacional.

El evento contó con la participación del presidente de la República, Gustavo Petro, quien reiteró la disposición de Colombia para aportar su experiencia en la lucha contra el narcotráfico y consolidar alianzas efectivas que fortalezcan la protección ciudadana en todo el continente.

Durante la jornada, se avanzó en la suscripción de nuevos instrumentos de cooperación entre la Policía Nacional de Colombia, la Policía de Investigaciones de Chile y la Policía Rodoviaria Federal de Brasil. Estos compromisos fueron ratificados en la Declaración de Bogotá, que establece para 2026 una hoja de ruta centrada en:
- Una acción sostenida contra la organización criminal transnacional Tren de Aragua.
- La creación del Centro Especializado contra el Contrabando, estructura destinada a combatir un delito que afecta gravemente las finanzas públicas y fortalece economías ilícitas en la región.

Asimismo, se presentó la investigación académica «Recopilación de marquillas y logotipos en el tráfico de clorhidrato de cocaína», desarrollada por el Centro Especializado Antidrogas (CEA) de AMERIPOL. Esta publicación constituye una herramienta estratégica para el análisis del narcotráfico, al permitir comprender la función y simbología de las marquillas empleadas por organizaciones criminales, su relación con estructuras operativas, las rutas de tráfico y los patrones de coordinación entre redes ilícitas.

La XV Cumbre de AMERIPOL concluye reafirmando que la cooperación hemisférica es el eje central para enfrentar de manera efectiva la criminalidad organizada y proyectar un 2026 con mayores capacidades, articulación y resiliencia en materia de seguridad.

Kennedy y Puente Aranda entre las localidades que concentran más calor en Bogotá

En algunas localidades de Bogotá hace más
calor durante el día que en otras.
Foto: archivo Unimedios.
El fenómeno urbano conocido como “isla de calor” es un aumento de la temperatura en las ciudades frente a las zonas rurales, producido por materiales como el asfalto o el cemento, que absorben el calor durante el día y lo liberan en la noche.

En Bogotá este no es homogéneo; por ejemplo en Usaquén, Chapinero o Teusaquillo –en el norte y oriente– se disfruta de un “respiro térmico” “gracias a la presencia de parques, corredores verdes y árboles de gran tamaño que ayudan a disipar el calor y mantienen activo el ciclo natural de la humedad”, explica la investigadora Angélica María Quintana Linares, magíster en Geomática de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Su trabajo consistió en observar mediante imágenes satelitales cómo cambió la distribución del arbolado en Bogotá entre 2014 y 2024, y su relación con la temperatura superficial. Los resultados muestran que las zonas con temperatura más baja cuentan con parches de árboles más grandes, de entre 900 y 4.000 m2.

Estos espacios permiten que el calor se reduzca entre 1,7 y 2,1 °C, con capacidad de refrescar áreas de hasta 300 m a la redonda, lo que demuestra el impacto tangible del arbolado en el bienestar urbano.

“Entre las 2 y las 3 de la tarde se concentra la mayor cantidad de calor en la ciudad. Por ejemplo Kennedy puede superar los 30 °C en los sectores con predominio de fábricas, conjuntos residenciales y pocas zonas verdes, o vegetación dispersa que no logra mitigar la temperatura”, indica la experta.

Los árboles son cruciales para mitigar el calor, por lo que las zonas
con menos cobertura vegetal registran más grados centígrados.
Foto: María Fernanda Londoño, Unimedios.
La temperatura está por las nubes

Además de usar imágenes del satélite LANDSAT 8, la magíster recolectó datos de 24 estaciones meteorológicas de la Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogotá (RMCAB) y del Sistema de Alerta de Bogotá (SAB), para determinar cómo se distribuye el calor a lo largo del día y entre las localidades.

En los 10 años estudiados observó que las zonas con acumulación térmica aumentaron un 8 %, sobre todo en las localidades de Kennedy, Puente Aranda, Bosa, Antonio Nariño, Barrios Unidos y Engativá.

Luego, mediante un software de simulación, analizó cómo los parches de árboles —como los presentes en Chapinero o Usaquén—reducirían el calor en otras zonas. Los resultados muestran que con suficientes metros cuadrados de arbolado, en Kennedy la temperatura podría disminuir entre 1 y 2,5 °C.

Algunas localidades tienen más fábricas e industrias que
árboles, lo  que acelera el aumento de islas de calor.
Foto: archivo Unimedios.
El estudio también advierte que las islas de calor impactan en la salud de los habitantes, ya que la sobreexposición puede causar agotamiento, deshidratación o dificultad respiratoria, especialmente en adultos mayores o niños con enfermedades pulmonares.

La investigación se concentró en las temporadas del fenómeno de El Niño (entre diciembre y febrero), cuando aumentan las temperaturas y disminuyen las lluvias. Aunque no se identificaron las especies arbóreas específicas, un nuevo trabajo conjunto con el Departamento de Biología de la UNAL busca clasificarlas a partir de los datos satelitales.

Aunque el calor urbano es un desafío creciente, la investigación demuestra que la naturaleza ya ofrece parte de la solución: los parches de arbolado urbano, que reducen la temperatura del aire, mejoran el confort térmico y hacen más habitable la ciudad. Planificar su siembra no es un lujo estético, sino una medida de salud pública y bienestar.

El avance de la urbanización también influye en el aumento
de la temperatura, por materiales como el cemento y asfalto.
Foto: archivo Unimedios.
Un dato adicional que evidencia la desigualdad en la cobertura vegetal es que las localidades con menos calor (Candelaria, Chapinero, San Cristóbal, Suba, Teusaquillo, Usaquén y Usme) concentran el 80 % del arbolado de Bogotá, mientras que Kennedy, Puente Aranda, Bosa y Engativá apenas cuentan con el 20 %.

La magíster Quintana concluye señalando que “la ciudad puede aumentar y conectar sus zonas verdes en donde más se necesitan, creando corredores de sombra que mitiguen el calor del occidente. Cada árbol nuevo y cada árbol que se conserva es una forma de proteger la vida urbana en una capital que cada día siente más el aumento del termómetro”. Su trabajo fue dirigido por la profesora Nelly Rodríguez Eraso, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL.
Un plan de siembra de miles de metros cuadrados de árboles ayudaría a
disminuir hasta 2 °C en localidades como Kennedy y Puente Aranda.
Foto: archivo Unimedios.

Distrito anuncia medidas para equilibrar la movilidad en la ciudad

Vehículos no matriculados en Bogotá tendrán pico y placa
La Alcaldía Mayor de Bogotá anunció dos nuevas medidas de gestión del tráfico dirigidas exclusivamente a los vehículos particulares matriculados fuera de la ciudad. Estas acciones buscan reducir la congestión y equilibrar las cargas negativas de circulación, además reconocer el aporte fiscal de quienes registran sus vehículos en la capital.

El alcalde Mayor, Carlos Fernando Galán, explicó que durante los últimos años se ha evidenciado una disminución sostenida en la matrícula de vehículos nuevos en Bogotá. “Mientras el parque automotor que circula por la ciudad sigue aumentando cada año, el número de vehículos matriculados en la ciudad disminuye”, señaló.

Esta tendencia, afirmó el mandatario, ha generado un impacto fiscal significativo. “Calculamos que, desde 2012, Bogotá ha dejado de recibir alrededor de 1,1 billones de pesos por concepto del impuesto vehicular, correspondientes a automotores registrados en otros departamentos pero que circulan habitualmente en la ciudad”, agregó.

Como resultado de este análisis, el Distrito implementará dos medidas orientadas a incentivar el registro vehicular en Bogotá y mejorar la movilidad:

1. Ajuste al pago del Pico y Placa Solidario para vehículos matriculados fuera de Bogotá (medida principal)

A partir de enero de 2026, los vehículos registrados fuera de Bogotá deberán pagar un valor diferencial más alto para acceder al beneficio del Pico y Placa Solidario.

Esto implica que los vehículos matriculados en Bogotá pagarán aproximadamente un 50 % menos que los vehículos registrados en otros departamentos para acceder al permiso diario, mensual o semestral.

Los recursos del Pico y Placa Solidario seguirán destinados al Fondo de Estabilización Tarifaria (FET), que permite mantener la tarifa del transporte público en niveles más accesibles para la ciudadanía.

2. Los vehículos no matriculados en Bogotá tendrán pico y placa dos sábados al mes (medida complementaria)

Esta medida se implementará en el primer semestre de 2026, los vehículos particulares matriculados fuera de Bogotá tendrán restricción de circulación dos sábados al mes bajo la modalidad de “un sábado sí, un sábado no”, en el horario habitual.

Permitirá mejorar entre un 3 % y 5 % la velocidad en los principales corredores viales, reducir siniestros y favorecer alternativas más sostenibles como el transporte público, la bicicleta y los viajes compartidos.

“Con estas medidas promovemos un sentido de corresponsabilidad con Bogotá, incentivando decisiones más conscientes sobre el uso y la matrícula de los vehículos, de modo que se contribuya directamente al desarrollo y sostenibilidad de la movilidad y la ciudad”, señaló la Secretaria de Movilidad, Claudia Díaz.

Contexto de la medida

Actualmente, 3 de cada 10 vehículos que circulan por Bogotá están matriculados fuera de la ciudad, pese a que generan aproximadamente el 30 % de las externalidades negativas del tráfico: congestión, siniestralidad vial y emisiones contaminantes.

Los estudios de la Secretaría Distrital de Movilidad (SDM) muestran, además, que los sábados se presenta una congestión más prolongada y concentrada debido a viajes por recreación, compras y actividades familiares.

Excepciones de la medida

Todas las excepciones contempladas en el Decreto 003 de 2023 y que se mencionan a continuación:

1. Vehículos eléctricos y de cero emisiones contaminantes.

2. Caravana presidencial.

3. Vehículo de servicio diplomático o consular.

4. Carrozas fúnebres.

5. Vehículos de organismos de seguridad del Estado.

6. Vehículos de emergencia.

7. Vehículos utilizados para el transporte de personas en condición de discapacidad.

8. Vehículos de empresas de servicios públicos domiciliarios.

9. Vehículos destinados al control del tráfico y grúas.

10. Vehículos de control de emisiones y vertimientos.

11. Motocicletas.

12. Vehículos asignados por la Unidad Nacional de Protección a ciudadanos que tengan medidas de protección, durante el tiempo señalado por dicha Unidad.

13. Vehículos de medios de comunicación.

14. Vehículos de autoridades judiciales.

15. Vehículos de transporte escolar.

16. Vehículos particulares tipo automóvil, campero y camioneta, destinados a la enseñanza automovilística, que se encuentren registrados ante el Registro Único Nacional de Tránsito - RUINT.

17. Los vehículos híbridos cuya motorización sea por combustión (diésel o gasolina) y funcionen, alternada o simultáneamente, con motor eléctrico.

18. Los vehículos cuyo propietario o locatario haya solicitado voluntariamente el Permiso Especial de Acceso a Área con Restricción Vehicular ("Pico y Placa Solidario").

Conoce más detalles de esta medida a través de la rueda de prensa que dio el alcalde Carlos Fernando Galán:


Sur joven y norte envejecido: la edad también divide a Bogotá


El envejecimiento de la población está transformando la forma en
que se organizan las ciudades.
Fotos: Archivo Unimedios
agenciadenoticias.unal.- El envejecimiento poblacional avanza más rápido de lo que la ciudad está preparada para asumir. Según el DANE, el porcentaje de personas mayores de 60 años en Colombia pasó del 9,2 % en 2005 al 15,9 % en 2024. Así mismo, en 2023 el Fondo de Población de las Naciones Unidas estimó que para 2051 el país alcanzará su punto máximo de población con una estructura marcadamente envejecida. En Bogotá, el índice de envejecimiento ya llegó a 72 personas mayores por cada 100 menores de 15 años, frente al promedio nacional, que es de 60.

Julieth Andrea Parra Hincapié, especialista en Análisis Espacial de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que este cambio afecta no solo la forma en que se planifica la ciudad, sino también cómo se organiza la vida cotidiana, por ejemplo los servicios, la movilidad, los espacios públicos y la vivienda.

“Más allá de que seamos más adultos mayores, el problema es cómo respondemos como sociedad y como ciudad. Si no hay entornos asequibles, seguros y pensados para distintas edades, se profundiza la segregación etaria y aumentan los riesgos de aislamiento, especialmente en una etapa de la vida en la que el apoyo social es esencial”, señala.

Cómo se hizo el mapa de la edad

Además de los ingresos, en Bogotá la edad empieza a
marcar una nueva frontera urbana.
Para comprender cómo se distribuyen las generaciones en la capital, la investigadora analizó más de 2.700 secciones censales del Censo Nacional de Población y Vivienda 2018 del DANE, las cuales agrupan varias manzanas con características similares de tamaño, densidad y nivel socioeconómico. Este grado de detalle permitió observar dónde se concentran los diferentes grupos de edad —niños, jóvenes, adultos y adultos mayores— y cómo se relaciona esa distribución con la pobreza y la disponibilidad de servicios urbanos.

El estudio también incluyó una medición de accesibilidad y co-accesibilidad, es decir, cuánto pueden coincidir distintas generaciones en los mismos espacios urbanos. A partir de la distancia que una persona puede recorrer caminando en 10 minutos, la investigadora Parra calculó qué tan cerca están los habitantes de cada grupo etario de los principales servicios y espacios públicos, y en qué sectores hay más posibilidades de encuentro entre edades.

Además, con apoyo de herramientas de análisis espacial y sistemas de información geográfica (SIG), elaboró una serie de mapas que muestran los contrastes por edad, nivel de pobreza y acceso a equipamientos urbanos. Para ello cruzó la información poblacional con datos sobre parques, centros culturales, bibliotecas y polideportivos, identificados a partir de registros abiertos de la ciudad.

En barrios como Cedritos, Chicó o Galerías se concentra
población mayor, propietaria y con mejor acceso a servicios.
Así, evidenció que los niños y adolescentes se concentran en el sur y suroccidente —Bosa, Usme, Ciudad Bolívar y San Cristóbal—, en donde persisten altos niveles de pobreza multidimensional, es decir carencias que van más allá del ingreso y que incluyen limitaciones en educación, salud, vivienda, empleo y acceso a servicios básicos. Estas zonas también presentan menor disponibilidad de equipamientos urbanos como parques, centros culturales o centros asistenciales, lo que restringe las oportunidades de desarrollo y bienestar para las nuevas generaciones.

En contraste, el norte y el centro —Chapinero, Teusaquillo, Barrios Unidos, Chicó y Usaquén— concentran más adultos mayores (personas de 60 años o más), en su mayoría propietarios que han permanecido por décadas en barrios consolidados, con mejores condiciones de infraestructura, servicios públicos y espacio público de calidad.

Allí también hay más parques y centros culturales o comunitarios, lo que refleja una ciudad envejecida en sectores con más estabilidad económica y mayor acumulación de patrimonio, pero también con riesgo de aislamiento social, pues las dinámicas barriales cambian y cada vez hay menos presencia de familias jóvenes.

La segregación por edad no es un fenómeno aislado, se relaciona con el encarecimiento del suelo, el tipo de vivienda disponible y la capacidad de los hogares para permanecer en ciertos sectores. “Los adultos mayores permanecen en barrios tradicionales, con viviendas grandes y consolidadas, mientras que los hogares jóvenes, más numerosos y con menores ingresos, se desplazan hacia zonas periféricas en donde los costos son más bajos, pero también hay menos servicios”, amplía la especialista Parra.

En Colombia el porcentaje de personas mayores de 60 años
pasó del 9,2 % en 2005 al 15,9 % en 2024
Además, el estudio señala que la configuración física de las viviendas influye en esta brecha. Muchas casas en sectores antiguos —como Teusaquillo, Barrios Unidos o el nororiente capitalino— no se adaptan fácilmente a nuevas dinámicas familiares, lo que limita la movilidad residencial y refuerza la permanencia de los adultos mayores en barrios envejecidos.

Espacios sin mezcla generacional

Con respecto a la co-accesibilidad, la investigación mostró que las zonas con mayor presencia de adultos mayores son las que presentan menos mezcla generacional alrededor de parques, bibliotecas y centros culturales, especialmente en el centro y nororiente de Bogotá, en donde predominan los valores más bajos de co-accesibilidad.

“No se trata de que falten equipamientos, sino de que estos no propician el encuentro. Hay parques y bibliotecas, pero no necesariamente son espacios en los que coincidan distintas generaciones”, señala. En cambio, en el sur y suroccidente, donde vive la población más joven, la co-accesibilidad es mayor y hay más posibilidades de intercambio entre edades, lo que puede fortalecer el capital social y el sentido de comunidad.

“El mercado de vivienda agrava la segregación por edad. En los barrios en donde predomina la propiedad, como Chapinero o Teusaquillo, hay más adultos mayores y menos arriendo, lo que dificulta la llegada de nuevos hogares jóvenes. Reducir los tamaños de vivienda o promover proyectos que combinen distintos grupos etarios ayudaría a equilibrar esa composición”, advierte la especialista Parra .

Considera además que “el debate no pasa por eliminar la concentración etaria, sino por evitar que esta se traduzca en aislamiento. Tener grupos concentrados facilita planificar servicios, pero cuando las generaciones viven completamente separadas se rompe el tejido social. El intercambio entre edades es fundamental para fortalecer la empatía, el aprendizaje mutuo y el sentido de comunidad, aspectos que no se logran si cada grupo habita su propio fragmento de ciudad”.

De la planificación a la vida cotidiana

En Lucero, El Tunal o Candelaria La Nueva predominan familias
jóvenes en arriendo y con menos acceso a espacios públicos.
Entre las recomendaciones del estudio está incorporar en la planeación urbana criterios intergeneracionales: redes peatonales seguras, vivienda flexible y equipamientos que favorezcan el encuentro.

“Una ciudad amigable con las personas mayores también es una ciudad mejor para todos. Necesitamos barrios en donde los mayores puedan permanecer, pero en donde también se reciban nuevas generaciones; más parques, bibliotecas y redes peatonales que faciliten el movimiento y la interacción cotidiana”.

“Es urgente fortalecer el sistema de cuidado con una visión territorial. Durante una década invertimos en la primera infancia, ahora debemos pensar en el cuidado de la vejez, en cómo acompañar a quienes serán mayoría en pocos años”, menciona.

El estudio de la especialista Parra no solo revela una geografía invisible de la edad, sino que además pone sobre la mesa el desafío de diseñar ciudades que no aíslen por generaciones.

Con más de un millón de bogotanos que superan los 60 años y una expectativa de vida en aumento, pensar una ciudad intergeneracional deja de ser una opción y se convierte en una urgencia. “Si las generaciones no se encuentran, no se reconocen. Y una ciudad que no se reconoce a sí misma termina fragmentada”, concluye.





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